Esta es la presentación de nuestra nueva asociada Lucía Iglesias. Cómo ha convertido su trayectoria de futbolista a ser Certified Athletic Trainer (ATC). Es un placer compartirla para que os inspire como lo ha hecho con nosotras. Bienvenida a la AMDP.
Soy Lucía Iglesias Torrubiano, tengo 24 años y mi pasión por el fútbol me hizo cruzar el charco con 17 años e irme a Estados Unidos con una beca. Era una gran oportunidad para mí, porque a la vez que jugaba al fútbol podía construir una formación sólida y especializarme en otra de mis pasiones, el rendimiento deportivo en alto rendimiento y readaptación de lesiones. Porque cuando yo empecé, ese era el sistema que me hubiera gustado tener para mí.
Crecí compitiendo. Comencé con 9 años en un equipo de barrio, en el Zona Norte, en Madrid, barrio del Pilar. Era la única chica como casi todas las que empezamos con esa edad. Jugué en España cuando se creó la categoría juvenil preferente, compitiendo desde 2016 hasta 2018. En algunos partidos yo tenía 14 años y muchas de las contrincantes 19-20. Sí, juvenil iba de los 13,14 a los 20. No os voy a mentir, fue un año muy duro. Y me mantuve en esa categoría, viendo como poco a poco las cosas se equilibraban.
Durante mi etapa de preferente teníamos una entrenadora, Mónica Martínez Francisco. Estaba ella sola y ha sido de las mejores que he tenido. Pero una entrenadora con 28 jugadoras no puede hacer la función de 4 personas. Al año siguiente solo finalizamos la competición 8 jugadoras (jugamos 15 jornadas 8 contra 11), sin prepas, ni fisios, ni nada, en la máxima categoría de juvenil…
Hoy por fin ya tenemos autonómica y el fútbol femenino sigue creciendo. Pero lo que no sigue creciendo a la velocidad que se necesita es el cuidado que se da a las jugadoras. La apuesta de los clubes por cuidarlas y rodearlas de buenos profesionales. La precariedad y la poca formación tiene mucho que ver con las lesiones.

Hay equipos en autonómica donde hay 1 entrenador con varios ayudantes, la mayoría sin titulación y sin cobrar. No hay personal técnico cualificado de preparación física y apenas hay fisioterapeutas. Que haya equipos de cantera, compitiendo en máxima categoría, donde solo van 6 niñas a entrenar…habla justo de esa precariedad.
Estas dinámicas me tocaron de cerca y dejaron bastante marcada mi salud. Durante mi recorrido como futbolista en España no he tuve el privilegio de dar con buenos profesionales, como preparadores físicos. De hecho, no tuve preparadores físicos. Si te lesionabas tenías dos opciones: ibas a traumatología, parabas 1 mes y no te recuperabas bien (porque el descanso no recupera nada) o ibas al fisio pagando bonos carísimos para que en la mayoría de los casos solo te traten por encima y no te evalúen, no te hagan una buena reintroducción de la carga y no te readapten el tejido. Cosa que no ha cambiado mucho hoy en día…
En muchos clubes sigue habiendo gente sin formación, gente que no acaba la carrera y ya está ejerciendo. Seguimos dando la voz cantante al entrenador sobre la figura de la deportista, cosa que para mí es un error. Aunque hay entrenadores, sean mujeres u hombres muy buenos. Cuidan la integridad del deportista, se rodean de buenos profesionales y sobre todo les dejan ejercer (muchos entrenadores tienen prepas, haciendo lo que el entrenador manda). Pero no nos engañemos, esto lo hace uno de cada cien. La precariedad y la ignorancia en temas de readaptación deportiva y preparación física tienen la culpa.
Yo lo viví en primera persona. Tuve lesiones de espalda y cadera que arrastré durante años. No por falta de esfuerzo o compromiso. Fue por falta de profesionales especializados y por falta de conocimiento de las herramientas necesarias para gestionarlo correctamente. Mi carrera deportiva se vio condicionada por ello. Y ahí nació una decisión. Si yo no tuve ese sistema, lo iba a crear.
En Estados Unidos entendían el deporte desde una perspectiva científica y estructurada. Donde se cuida al atleta de forma integral, más humana y enfocada al rendimiento y a su salud desde el primer momento. Admiraba su modelo de trabajo, sus resultados y quería aprenderlo de primera mano. Allí cursé el Bachelor of Arts in Exercise Science, lo que equivaldría aquí a CAFYD (ciencias de la actividad física y deporte). Posteriormente completé el Master of Science in Athletic Training, una titulación sanitaria especializada en prevención, evaluación, tratamiento y readaptación de lesiones deportivas. En Estados Unidos siempre hay una persona profesional altamente cualificada a cargo del equipo, que se encarga de todo lo que implica primeros auxilios, lo que implica readaptación, hidratación, prevención de golpes de calor, etc.
Para que un entrenamiento o una competición suceda, de la categoría competitiva que sea tiene que haber LEGALMENTE un ATHLETIC TRAINER Certificado presente. Tiene la última palabra sobre si se juega cuando hay condiciones climatológicas adversas, si la deportista o el deportista puede o no volver a competir post lesión, y si es seguro para él o ella. Nunca lo decide un entrenador.
En Estados Unidos el deporte no se improvisa. Existe estructura, control de carga, prevención, profesionales especializados y una figura clave que en España prácticamente no existe: el Athletic Trainer. Siete años formándome fuera obtener el Board of Certification (BOC). Tras aprobar el proceso académico y clínico, obtuve la acreditación como Athletic Trainer Certified (ATC) un examen que a nivel de exigencias y estructura sería similar al MIR.
Actualmente soy una de las pocas profesionales en España oficialmente certificadas por el BOC. Muchas personas han cursado el máster, pero muy pocas han obtenido la certificación profesional estadounidense que habilita formalmente como Athletic Trainer. Esa base académica y certificación profesional son la esencia de cómo entiendo el rendimiento.
Decidí regresara España con el programa de entrenamiento y readaptación de lesiones que me hubiera gustado tener y abrir un centro de rendimiento deportivo y Athletic Training. Un nuevo modelo de trabajo que cambie las reglas del juego. Un lugar donde cada deportista no tengan que aprender a base de lesiones. EVALUAR, CORREGIR Y TRANSFORMAR. Educar al cuerpo desde el principio para llegar a la élite
Hoy, dejando atrás mi etapa como futbolista competitiva, he encontrado una nueva motivación en el powerlifting. Tras rehabilitar y readaptar completamente mis antiguas lesiones de espalda y cadera, he conseguido volver a entrenar sin dolor. Ahora mi objetivo es prepararme para competir.


El deporte no se acaba cuando cambia la disciplina. Evoluciona. Y siempre, hay un camino esperando para seguir disfrutando del deporte, hoy ese camino para mi va de levantar kilos y cuidar y educar atletas.
Mirar a cada deportista para que tenga un máximo rendimiento y un mínimo de lesiones. Ofrecer el soporte profesional que yo no tuve y con el que había soñado. Que una carrera deportiva no esté limitada por errores estructurales y egos ajenos. Porque el talento necesita estructura. Y el rendimiento necesita método.
Lucía Iglesias Torrubiano. Certified Athletic Trainer

